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19 Diciembre, 2005 00:22
El carro plomo modelo station wagon que en su parabrisas lleva pegado una etiqueta que dice “Soy solterito” y es conducido por un profesor de carácter amable y de nombre Tomás. El es como el “correo” principal del pueblo y como no podría ser de otra manera, del puesto también, es quien nos lleva los documentos y demás envíos a la ciudad principal.
Iniciamos el ascenso por la ruta a la ciudad dejando atrás los campos cercados llenos de verdura, cuando empecé a observar un espectáculo nuevo para mí. La niebla densa iniciaba su ascenso por el lado del precipicio. Era asombroso ver aquello. En tanto una densa garúa iba cubriendo las lunas del carro. La temperatura iba descendiendo poco a poco hasta lograr que me pusiera mis guantes.
El camino fue lento. El agua formaba charcos en la vía sin asfaltar. Y yo con un pedazo de trapo color verde ayudaba al conductor a limpiar el parabrisas, en tanto la niebla hacía que perder por momentos la visibilidad. El frío nos acariciaba cada vez con más fuerza. El accidentado camino poco a poco dio paso a una carretera ya asfaltada. Al fin llegamos a la ciudad. Eran las 6 pm. Ahora mi preocupación era ¿cómo me regreso a mi puesto?.
- Profe! Me puede esperar para recoger mi paquete y nos regresamos al Puesto.
- Doctor, le cobraría carrera.
- No se preocupe.
- Le parece mejor si partimos mejor mañana en la mañana.
- No! Hoy es sábado y no me gusta dejar el puesto sólo (era mi primer fin de semana en mi posta, y de acuerdo a como se presentan estos días en ciudad, se eleva la cantidad de pacientes, pues hay varios lesionados con alguna arma cortante u otra, así que recordando ello, prefería volver rápido.). No se preocupe profe.
- Ok. Dr. en 15 min. lo recojo.
Rápidamente ingresé a la sala de empresa de transportes que se ubica en un lado de la plaza principal, donde me esperaba mi encomienda. Constate mis datos y en tanto esperaba al profesor, llamaba a mi casa para avisar que todo había llegado en buen estado. Aproveche de saludar a Omar y Helen también, no me alcanzó para mas porque el carro del “solterito” hacía su aparición en la plaza principal ya con los faros encendidos. La noche había llegado y junto con ella una fuerte lluvia.
Ahora el descenso hasta la localidad donde trabajo se haría más lento y con mucha precaución.
- Dr. está apurado? – me preguntó el profe
- No se preocupe, tómese el tiempo que quiera, no hay apuro, después sale la noticia “médico nuevo muere en accidente en el camino”.
- Jejejejeje – río sonoramente el profesor.
Junto con la oscuridad, el viento y el frío la conversación con el profe fue agradable, intercambiamos opiniones sobre política tanto educativa como en cuestión de salud. Por momentos el camino era más oscuro y tenebroso. Los árboles que acompañan el recorrido le daba un aspecto lúgubre. Las curvas cerradas que adornan el camino se hacían más tenebrosas al observar el negro sin fin de un abismo ubicado en uno de sus extremos.
La ruta, que yo había recorrido sólo con luz solar y sólo en escasa dos ocasiones, se me hacía desconocida y el tiempo del viaje interminable. En mi mente se dibujaban escenas de un asalto en el camino o de algún problema con el carro debido a la lluvia o quien sabe algún accidente.
Así transcurrieron casi 90 minutos desde que salí de la ciudad principal rumbo al pueblito, algunos de aquellos con taquicardia, otros con paz y tranquilidad, pero confiando en que llegaría a mi destino, lo que finalmente ocurrió. El profesor me dejó en la puerta de mi puesto. La lluvia seguía cayendo sobre el pueblo.
- Muy bien profesor, muchas gracias, tome por la carrera
- Ok. Dr. gracias. Suerte!
Iniciamos el ascenso por la ruta a la ciudad dejando atrás los campos cercados llenos de verdura, cuando empecé a observar un espectáculo nuevo para mí. La niebla densa iniciaba su ascenso por el lado del precipicio. Era asombroso ver aquello. En tanto una densa garúa iba cubriendo las lunas del carro. La temperatura iba descendiendo poco a poco hasta lograr que me pusiera mis guantes.
El camino fue lento. El agua formaba charcos en la vía sin asfaltar. Y yo con un pedazo de trapo color verde ayudaba al conductor a limpiar el parabrisas, en tanto la niebla hacía que perder por momentos la visibilidad. El frío nos acariciaba cada vez con más fuerza. El accidentado camino poco a poco dio paso a una carretera ya asfaltada. Al fin llegamos a la ciudad. Eran las 6 pm. Ahora mi preocupación era ¿cómo me regreso a mi puesto?.
- Profe! Me puede esperar para recoger mi paquete y nos regresamos al Puesto.
- Doctor, le cobraría carrera.
- No se preocupe.
- Le parece mejor si partimos mejor mañana en la mañana.
- No! Hoy es sábado y no me gusta dejar el puesto sólo (era mi primer fin de semana en mi posta, y de acuerdo a como se presentan estos días en ciudad, se eleva la cantidad de pacientes, pues hay varios lesionados con alguna arma cortante u otra, así que recordando ello, prefería volver rápido.). No se preocupe profe.
- Ok. Dr. en 15 min. lo recojo.
Rápidamente ingresé a la sala de empresa de transportes que se ubica en un lado de la plaza principal, donde me esperaba mi encomienda. Constate mis datos y en tanto esperaba al profesor, llamaba a mi casa para avisar que todo había llegado en buen estado. Aproveche de saludar a Omar y Helen también, no me alcanzó para mas porque el carro del “solterito” hacía su aparición en la plaza principal ya con los faros encendidos. La noche había llegado y junto con ella una fuerte lluvia.
Ahora el descenso hasta la localidad donde trabajo se haría más lento y con mucha precaución.
- Dr. está apurado? – me preguntó el profe
- No se preocupe, tómese el tiempo que quiera, no hay apuro, después sale la noticia “médico nuevo muere en accidente en el camino”.
- Jejejejeje – río sonoramente el profesor.
Junto con la oscuridad, el viento y el frío la conversación con el profe fue agradable, intercambiamos opiniones sobre política tanto educativa como en cuestión de salud. Por momentos el camino era más oscuro y tenebroso. Los árboles que acompañan el recorrido le daba un aspecto lúgubre. Las curvas cerradas que adornan el camino se hacían más tenebrosas al observar el negro sin fin de un abismo ubicado en uno de sus extremos.
La ruta, que yo había recorrido sólo con luz solar y sólo en escasa dos ocasiones, se me hacía desconocida y el tiempo del viaje interminable. En mi mente se dibujaban escenas de un asalto en el camino o de algún problema con el carro debido a la lluvia o quien sabe algún accidente.
Así transcurrieron casi 90 minutos desde que salí de la ciudad principal rumbo al pueblito, algunos de aquellos con taquicardia, otros con paz y tranquilidad, pero confiando en que llegaría a mi destino, lo que finalmente ocurrió. El profesor me dejó en la puerta de mi puesto. La lluvia seguía cayendo sobre el pueblo.
- Muy bien profesor, muchas gracias, tome por la carrera
- Ok. Dr. gracias. Suerte!





20/12/2005, 11:02
Que bueno Hernancito¡¡ te felicito por la entrega al trabajo q realizas,la responsabilidad que tienes ..Esta frasecita te cae bien ¡¡Feliz el hombre a quien al final de la vida no le queda sino lo que ha dado a los demas¡¡¡¡
Y esa etiqueta "Soy solterito", pareciera que esta hecha para el acompañante del station wagon, mas bien dijera "Doctorcito Solterito" ja ja ja ja Cuidate byee
25/12/2005, 16:24
Jejejej Keylita gracias por el comentario, no dudo de la entrega a tu trabajo también.... y pues solterito, porque nadie me quiere, creo que es una maldicion o mi "nubecita gris" o soy un cronopio, pues siempre me fijo en quien no debo, en fin!!! see u
27/12/2005, 15:43
Andas viendo escenas de un asalto o accidente? como crees que se denomina a eso psiquiatricamente hablando...
01/01/2006, 09:17
Este bueno.. despues de escuchar tantas historias relacionadas con asaltos y accidentes en la vía que me lleva a mi pueblo ni modo...
digamos que sería algo así como una delusión de daño.