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16 Diciembre, 2005 13:27
Tarde De Sábado ... En mi pueblito!!
La tarde caía sobre el pueblo. Los últimos rayos del sol golpeaban fuertemente cada una de las tejas color rojo que coronaban las viviendas y el fuerte viento arreciaba contra los altos árboles que forman parte del paisaje y en su viaje el aire levantaba el polvo que cubría el camino que cruzaba frente al lugar donde esperaba ansiosamente un transporte que me llevara a la ciudad principal que dista 60 minutos de mi lugar de trabajo.
Era mi primera semana en aquel pueblito de nombre con acento extranjero y de fama no necesariamente por algún acto heroico que se hubiere realizado allí, por el contrario, las páginas policiales muchas veces lo nombran como lugar de ilícitas actividades. Sentado en una banca de madera observaba a mi alrededor como una jauría de perros perseguía raudamente a una manada de ovejas, para luego de ello dar paso a un espectáculo nuevo ante mis ojos, algunos animales, que la cultura popular relaciona con los pocos hábitos higiénicos, se paseaban por aquellos lugares en busca de algo que sacie su voraz apetito, y en esa actividad introducían sus narices en los mas inimaginables lugares. Entretenido observando las estampas de aquella tarde de sábado no me percataba de lo rápido que puede pasar el tiempo. Habían pasado casi dos horas desde que había llegado al lugar donde se reúnen los carros para salir a la ciudad y no habían pasajeros, excepto yo.
- Doctorcito hay que esperar que lleguen más pasajeros.
- Ud. cree que vengan?
- Hay que ver. Es sábado y a veces no hay gente.
¡Vaya anhelo!. Miré al cielo como buscando una vana esperanza para que llegaran pasajeros o tendría que desenbolsar cinco veces más dinero para conseguir llegar a mi destino. Todo sea por recoger mi encomienda en donde estaba la reserva semanal para alimentarme en mi nuevo lugar de trabajo. Bueno al menos de hambre no morire, creo que tengo una pequeña reserva extra – me dije animado.
Pero como si el cielo hubiera escuchado mi súplica, fueron llegando pasajeros hasta completar la cantidad deseada por el chofer y así poder enrumbar a mi destino. Claro un poco más tarde de lo planeado. Pero al menos el primer objetivo estaba cumplido, salir del pueblito y llegar a la ciudad para recoger mi encargo. Faltaba luego volver a regresar. Pero eso ya es otra historia.
Era mi primera semana en aquel pueblito de nombre con acento extranjero y de fama no necesariamente por algún acto heroico que se hubiere realizado allí, por el contrario, las páginas policiales muchas veces lo nombran como lugar de ilícitas actividades. Sentado en una banca de madera observaba a mi alrededor como una jauría de perros perseguía raudamente a una manada de ovejas, para luego de ello dar paso a un espectáculo nuevo ante mis ojos, algunos animales, que la cultura popular relaciona con los pocos hábitos higiénicos, se paseaban por aquellos lugares en busca de algo que sacie su voraz apetito, y en esa actividad introducían sus narices en los mas inimaginables lugares. Entretenido observando las estampas de aquella tarde de sábado no me percataba de lo rápido que puede pasar el tiempo. Habían pasado casi dos horas desde que había llegado al lugar donde se reúnen los carros para salir a la ciudad y no habían pasajeros, excepto yo.
- Doctorcito hay que esperar que lleguen más pasajeros.
- Ud. cree que vengan?
- Hay que ver. Es sábado y a veces no hay gente.
¡Vaya anhelo!. Miré al cielo como buscando una vana esperanza para que llegaran pasajeros o tendría que desenbolsar cinco veces más dinero para conseguir llegar a mi destino. Todo sea por recoger mi encomienda en donde estaba la reserva semanal para alimentarme en mi nuevo lugar de trabajo. Bueno al menos de hambre no morire, creo que tengo una pequeña reserva extra – me dije animado.
Pero como si el cielo hubiera escuchado mi súplica, fueron llegando pasajeros hasta completar la cantidad deseada por el chofer y así poder enrumbar a mi destino. Claro un poco más tarde de lo planeado. Pero al menos el primer objetivo estaba cumplido, salir del pueblito y llegar a la ciudad para recoger mi encargo. Faltaba luego volver a regresar. Pero eso ya es otra historia.





20/12/2005, 11:45
Después de leer todo esto, sabes por un momento imaginé ver el pueblito con su sencilles como parece y su hermoso paisaje¡¡¡es que la forma como cuentas tus experiencias hacen q uno las viva ...x un segundo creo haber viajado a tu pueblito,,,dejé mi Pc y todos los trabajos q tengo que presentar ja ja pareciera q tu próxima tarea es escribir un libro del hermoso pueblito,,,q seguro kedará x siempre en ti,,,,pero q maravilla¡¡ esta mañanica de diciembre hermosa y perfumada,ha nacido un doctorcito-poeta. Suerte
25/12/2005, 16:29
wao!!! gracias por el comentario... que mas decir... sonrosado... taquicardico... y con un sudor en las manos embargado con cada palabra que has escrito... no way
27/12/2005, 14:08
amigo: ya no puedo ver muy seguido lo que escribes ya no tengo internet en mi casa... bueno serum es serum y hay que sufrirla si esperar no creo que hay sido mucho si tienes tu musica de oasis al lado... Ahora voy a estar como tu en Morona y tampoco hay internet eso aislada sniff sniff
01/01/2006, 09:20
oasis live forever!!!! de hecho que al menos la música y mis libros son la compañía en las tardes antes soleadas y ahora frías y ventiscosas.
Pues tienes razón SERUMS es SERUMS y p' eso 'tamos p' ir a los lugares recónditos a apoyar y cumplir con nuestra labor. Suerte y Animo 'pes...